miércoles, 11 de octubre de 2017

ALMA HERIDA...

Una vez... A mi madre, al ver cómo trataba a mi Nenuco, le dijeron que algún día YO sería una buena mamá... YO sólo recuerdo que mi pasión eran los niños y mi gran sueño era, algún día, ser madre... Ese día llegó la madrugada de un sábado de invierno con Luna llena y fui la mujer más feliz del universo... Esa noche no se me borra la cara de mi madre... Estaba asustada pues, sabía lo que había arriesgado quedándome embarazada y, era consciente que llegaba el mayor de los peligros... DAR A LUZ...
YO no recuerdo mayor dicha que cuando vi, por primera vez, el pedacito de mis entrañas... Desde ese mismo instante, ese ser tan pequeñito, se convertía en el farolillo que iluminaría mi camino... No sé si lo he hecho bien... Regular... Mal...o las tres cosas a la vez... YO sólo sé que ser madre es una vocación sin descanso... Que cuando ves a tu hijo sufrir es como si una parte de tu alma se desgarra y tú padecer es tan magnánimo que la herida parece no cicatrizar nunca...
La VIDA nos enseña las lecciones más duras de un plumazo, sin advertirnos de antemano, sin anestesia y debemos aceptarlas porque, gracias a ellas, CRECEREMOS como personas tengamos 17, 47 o 60 años.... ¿O no es cierto que para ver las estrellas más brillantes debe haber la suficiente oscuridad?...

miércoles, 28 de septiembre de 2016

YO TENGO UN HIJO...


Yo tengo un hijo... Un hijo muy, muy deseado, el gran sueño de mi vida, que vino al mundo la noche de un sábado de invierno bajo la atenta mirada de una enorme luna llena.

Un hijo nacido mediante cesárea en una clínica particular puesto que en el Materno Infantil me sugerían lo intentara por vía natural, pese a mi parálisis cerebral. 
Un hijo al que, desde que supe crecía en mis entrañas, le hablaba y le hablaba mientras acariciaba mi barriguita con una ternura infinita. 
Un hijo a quien transmití todo mi optimismo cuando, en los primeros meses de embarazo, amenazaba con abortar.
Un hijo al que leía los cuentos de Eva Luna y enganché a las canciones de "Los Pecos" y "Luis Miguel" cuando tan sólo llevaba cuatro meses dentro de mi.
Un hijo al que imaginaba heredando los ojos de su padre y el carácter alegre de su madre.

Yo tengo un hijo... Un hijo decidido y lleno de fuerza que ni siquiera esperó a la semana 39 para nacer.
Un hijo que a los 22 días tuvo una gripe y me lo ingresaron en el Materno saboreando así el amargo aroma del sufrimiento y el desgarrador dolor del alma. Esa noche lloré, lloré y lloré hasta quedar dormida extenuada de tanta congoja... Recuerdo mi madre se recostó a mi lado y me dijo con cariño: "¿Ves?, eso es un hijo..."  
Un hijo que con 5 meses pronunció su primera palabra: "Emma" (el nombre de su tía *), con 6 meses dijo papá, con 7 mamá y con 17 meses había que decirle: ¡¡Cállate!! (risas).
Un hijo al que yo, todas las tardes, sacaba a pasear en su carrito y le iba cantando las canciones de Teresa Rabal ¡¡sin que llovieraaaaaa!!
Un hijo que con tres añitos, a la hora de cruzar las calles conmigo, iba parando los coches levantando su pequeña manita en señal de STOP, tirando de mi brazo para salir corriendo, como si él tuviese la obligación de protegerme.

Yo tengo un hijo que con 5 añitos agarró por el cuello a su mejor amigo porque éste afirmó que su madre hablaba mal...
Un hijo que, siendo muy pequeñito, cuando me veía cargada con bolsas de la compra venía corriendo hacia mi para ayudarme o, se las "encasquetaba" a mi madre alegando que yo no podía...
Un hijo que con 6 añitos me preguntó que era "esa sangre que orinaba" y cuando se lo expliqué, cada vez que me venía la regla, me recordaba que no estaba embarazada...
Un hijo al que jamás he tenido que mandar a estudiar ni hacer sus deberes...
Un hijo que es muy consciente de que TODOS tenemos capacidades diferentes...

Yo tengo un hijo que lleva el arte en la sangre...
Un hijo que es el farolillo que ilumina mi camino y a quien AMO con todo mi ser....
   



viernes, 27 de mayo de 2016

MAMÁ UCA Y PAPÁ JUAN... MIS ABUELOS MATERNOS.


    Se llamaba María Ortega Yánez; le decían Maruca y para nosotros, sus nietos, siempre fue "mamá uca". Fue la quinta de siete hermanos (la primera hembra después de cuatro varones) y nació en la barriada de San José un 15 de febrero de 1.912, el mismo día y mes que nací yo, presagio de nuestra ya eterna complicidad...

Guardo tantos recuerdos suyos en mi memoria que igual tendré que escribir dos partes sobre ella, más que nada para evitar aburrirles (risas).





     Se casó un 19 de agosto de 1.945 con Juan Ruiz Rodríguez, mi querido abuelo, al que llamábamos "papá Juan". Era natural de Gáldar pero había emigrado con sus padres a la ciudad en busca de mejores oportunidades. Con tal fin habían arrendado una tienda "de aceite y vinagre" en la Calle Nieves, número 17 del Risco de San Nicolás y mi abuelo, que ya era un "galletón", empezó a vender plátanos de estraperlo y bocadillos en un almacén muy cerquita del Hospital Militar que, en 1.937, estaba situado en la calle Juan de Quesada.
Allí fue donde conoció a mi abuela; pues ésta solía ir a visitar, junto a su hermana Loli, a los enfermos de dicho hospital para hacerles un pizco de compañía. Las idas y venidas hicieron que se convirtieran en asiduos de la zona y así, poco a poco, surgió el amor...
A su vez, Loli entabló amistad con un presunto preso político de Tenerife, que se encontraba allí ingresado, con quien casó años después para pasar el resto de su vida en la hermosa isla vecina.




Mi bisabuelo le traspasó el negocio a su hijo recién casado por 30 pesetas diarias y allí, en una minúscula habitación de la parte trasera que llamaban "la trastienda", el matrimonio empezó su nueva vida en común. La tienda se inauguró un martes trece y sus primeras ganancias fueron trece duros. Por eso no soy supersticiosa; me gusta los martes treces, los viernes trece, el número trece, (el sesenta y nueve también  :P), los gatos negros, abro paraguas dentro de casa, dejo el bolso en el suelo y, si veo una escalera, paso por debajo de ésta. ¡¡Ja!!



En 1967, con el dinerillo que habían logrado ahorrar, compraron una casa que estaba ubicada en la Calle Nieves número 5, la reformaron completamente convirtiéndose en la primera vivienda del barrio con ¡inodoro!, y al siguiente año se trasladaron. Mi madre ya había cumplido sus 15 primaveras...




Recuerdo con nostalgia aquella casa... Su ancho pasillo revestido con láminas de madera; el enorme salón; aún me parece ver a papá Juan cenando su peculiar tazón de leche con bizcochito picadito, la pasta de guayaba "Conchita" en su inimitable caja de madera y la naranja de postre, sus habitaciones; aquel patio interior tan luminoso que cobijaba, bajo su abrazo, el baño y la pequeñita cocina donde mi abuela se pasaba horas y horas; las empinadas escaleras que daban a la azotea y que nadie me dejaba subir por miedo a que rodara por ellas; hasta que un día, a hurtadillas y a cuatro patas, las escalé desafiando al mundo a la par que demostraba lo cabezona y testaruda que sería (aunque yo prefiero llamarlo tenacidad para que parezca una virtud en lugar de un defecto, jajaja).
La azotea merece una mención especial porque el día que la descubrí, me enamoré...
Me enamoré de aquel amplio espacio al aire libre; del suelo color teja que quemaba cuando el sol lo bañaba; me enamoré de las paredes blancas que dibujaban sombras al compás del movimiento del astro rey; de los días nublados y su  lluvia; del horizonte y del enorme edificio que se divisaba a lo lejos convirtiéndose en esa particular brújula que me indicaba qué escalinata subir para retornar a casa.





Tengo cuarenta y seis años; viví siete en el Risco y veintiuno en Escaleritas pero, cuando alguien me pregunta:  -"de "dónde eres"-,  siempre contesto orgullosa que soy de San Nicolás.
Quizás por ello aún me invade una especie de melancolía cuando rememoro la tristeza que me inundó cuando supe que mi madre vendía la casa... Y quizás por ello, de vez en cuando, vuelvo a pasear por sus calles empedradas envuelta en una especie de morriña y desconsuelo...




Mi abuela era regordeta y corpulenta; de piel blanquita; recuerdo que la parte interna del brazo era un colgajo, inevitable síntoma del paso del tiempo, con el que a mi me gustaba jugar moviéndolo de lado a lado como si de un columpio se tratase...
Tenía su característico pelo rizado ya de color plata y su voz aguda que, a veces se convertía en chillona, pero que a mi me encantaba. Era una mezcla entre Rafaela Aparicio y Gracita Morales, jajaja...

Y yo, tuve la suerte de ser su primera nieta...



Nací un 15 de febrero de 1.970 a las once menos cinco de la mañana y, como en ese tiempo, mi madre ayudaba a mi abuelo en la tienda, se puede decir que fue ella quien prácticamente me crió.
Mi madre cuenta que con dos añitos se me puso un ojo "virolo" y tuvieron que tapármelo con un parche; a mi pobre abuela casi le da algo cuando me vio porque decía que, como era poco lo que tenía encima, aludiendo a mi parálisis cerebral, lo que me faltaba era un ojo "cambao". Así que se fue a la Iglesia y le prometió a Santa Lucía, patrona de los invidentes, un ojo de cristal si curaba el mío. A los pocos meses mi ojo volvió al sitio y Santa Lucía tuvo el suyo de cristal.





Siempre fui malísima para comer; recuerdo los aviones de carne y papa frita que, mamá uca con tanta paciencia, hacía volar desde más allá de su brazo derecho hasta mi boca. Yo tardaba minuuuuuutos y minutos en masticar aquel pizco de ternera y hoooooras en comer. A veces, me sentaba en el alféizar de la ventana de nuestra habitación con la esperanza de que, a lo mejor, viendo pasar a las vecinas, engullía más rápido pero ocurría todo lo contrario... Aquellas idas y venidas de la gente, sus risas, comentarios, carantoñas, bromas y demás hacían de mi almuerzo un espectáculo y yo, claro, me lo pasaba pipa, me distraía, etc. ¡¡Nunca funcionó!!





Dormía en la misma habitación que mis abuelos; era un dormitorio enooooooorme, el más grande de la casa, por eso mis días coronaban allí, a la vera de papá Juan y mamá uca que velaban mis sueños en aquella estancia aromatizada de vicks vaporús.
Lo hacía en un mueble que escondía en su interior una cama plegable; por las mañanas era un enser más de la casa que servía de estantería y ropero, por las noches, como por arte de magia, se transformaba en mi peculiar y exclusivo dormitorio. Mamá uca tenía colgados en la pared de la alcoba todos mis muñecos y peluches pero, de ellos, había uno que para mi era el más especial...
Se parecía al oso Yogui, era de color beig, con ojitos de cristal de color canelos y una pupila negra muy brillante la cual yo miraba y tocaba embelesada. Asimismo tenía la planta de sus patitas forradas con una tela de cuadros verdes y blancos y eso, precisamente, era lo que lo hacía diferente a los demás; ¡¡yo tenía un vestidito de tela idéntica!! y aquello me llamaba tanto la atención...
Cada vez que mi abuela me ponía ese traje, le pedía me bajara el osito de la pared y ese día no nos separábamos.





Por el barrio siempre pasaba el mismo panadero, Pepito se llamaba y mi abuela, todas las tardes, le compraba el pan para la merienda. Exquisitos bocadillos de nocilla los que me hacía y yo devoraba sin piedad (esos si me lo zampaba sin rechistar). Aquel característico olor y sabor a panito recién hecho, donde el chocolate se fundía cual volcán en erupción, unido al talante bonachón de Pepito hizo que jamás me olvidara de él.





De Papá Juan no tengo demasiados recuerdos... Sé que era la persona más generosa y noble que pisaba la tierra y que  le apasionaban los animales; de hecho tenía conejos, gallinas, cabras, periquitos y ¡¡hasta un mono!! que se vio obligado a quitar porque cuando no estaba tocándose la "chola", estaba masturbándose , jajajajaja...
Yo lo del "mono salío" no lo sabía, pero sí recuerdo ver cabras en la azotea incluso, ahora que lo estoy rememorando, me viene a la memoria el fuerte olor de aquella zona, una mezcla entre alfalfa y excrementos que echaba "pa'tras".
Ahora entiendo por qué siempre he querido una casa con terreno donde poder atesorar y disfrutar de toda clase de animales; perros, gatos, conejos, gallinas, patos, etc, etc. Es algo que siempre le comento a mi hijo: "Yo sería feliz en una pequeña casita con terreno para poder acoger a cualquier animalito abandonado, una casita que además tuviera un pizco de césped porque me encanta su olor y, aparte, solamente el verlo, me transporta directamente a la calidez estival del verano, una casita cuya cocina estuviera rodeada por un gran ventanal y una buhardilla a donde pueda retirarme cada vez que necesite de un espacio para escribir o evadirme..."





Mi abuelo se levantaba a las cinco de la mañana si debía ir al mercado a por provisiones para la tienda, de lo contrario siempre lo hacía una hora más tarde para atender a sus "bichitos" antes de ir a trabajar.
Recuerdo con mucho cariño la vez que me encontré media peseta y se los di para me comprara alguna chuchería en la tienda y me trajo un paquete de millo. Resultó ser emocionante pues fue lo más parecido a conseguir algo por mi misma.



El día cinco de mayo de 1.975 mi abuelo traspasó la tienda por doscientos veinte mil trescientas veinticuatro pesetas de aquel entonces; el uno de enero de 1.976 murió de un infarto cerebral (ictus) cuando todavía no había cumplido los 64 años de edad y ese mismo año se vendió la casa de San Nicolás...












jueves, 10 de enero de 2013

PARECE MENTIRA...

Parece mentira...¡¡Cómo pasan los años!!

Se me antoja fue "ayer" cuando por primera vez vi la carita de mi farolillo, con aquellos mofletes y aquella pelusilla en la cabeza...

Parece mentira pero... ¡¡Incluso los deseos a los Reyes Magos han dado un giro de 180 grados!! Hasta hace un año pedía pelucas y disfraces mas este 2013 su rincón de regalos estaba lleno de ropa, un móvil y una cámara fotográfica...

Es época de cambios, grandes cambios a nivel  emocional para todos. Èl crece y yo intento que la sobreprotección materna ejercida tiempo atrás quede relegada a un segundo plano. Es difícil porque a veces vuelvo a tropezar con mis miedos y se me hace cuesta arriba mantener fría la cabeza y mentalizarme que ya empezó el cambio, que está en plena transición, que el adolescente se convertirá en adulto cuando menos lo espere y que para ello debo darle cierta libertad y respetar su espacio.

Parece mentira cómo me veo reflejada en él cuando se encierra en su habitación a escuchar música o cuando no deja que sea yo quien elija su ropa... Cuando pasa horas en el baño con el secador o se preocupa por su acné...

Parece mentira que ya tenga su particular círculo de amigos y quede para ir al cine y al Mc Donald sin la supervisión directa de sus progenitores.

Parece mentira que aún siga sintiendo pasión por el cine, la música, la interpretación. por su actriz favorita (Antonia San Juan) y su serie favorita (LQSA)

Parece mentira que... dentro de doce días ¡¡ME CUMPLA TRECE AÑITOS...!!



miércoles, 5 de septiembre de 2012

Nuevos propósitos...

Como muchos saben, a mis 42 añitos, aún me quedan algunos objetivos por cumplir y entre ellos está el aprender a nadar. Jamás he flotado pero al menos antes (hace muuuucho tiempo) me defendía buceando y no le tenía tanto "respeto" al agua. Se ve que con la edad todo cambia, ¡hasta nuestros miedos!. Hace unos 8 años estaba yendo a nadar a un polideportivo a través de una asociación de minusválidos y, además de hacer un pizco de ejercicios, me lo pasaba bomba, pero me cambiaron el turno en el trabajo y ya no pude asistir más. Me da rabia porque desde entonces busco cursillos adaptados en horario de tarde y nada de nada... Todos son por las mañanas. Parece ser que los "cojos" no tenemos derecho a trabajar... Está en la mente de muchos creer que somos unos inútiles, unos parásitos que no aportamos nada a esta sociedad del "bienestar" y, en cambio, nos aprovechamos de ella. En fin, el caso es que he tenido que contratar los servicios de una monitora particular para poder hacer un poco de ejercicio dentro del horario que me conviene. Triste pero cierto...

Si todo sale bien empezaré la semana que viene a chapotear y tragar más agua que un sapo, jajajaja... ¡¡Qué tiemble la sirenita que llega Marguita!!

  

miércoles, 18 de enero de 2012

BREVE E INTENSO

Era la primogénita de un matrimonio muy joven. Nací un 15 de febrero de 1970 en Las Palmas de GC. cuando mi madre aún no contaba con sus 17 años cumplidos. Pesé 2 kilos 900 gramos. El embarazo fue normal y, “supuestamente”, el parto también. Ella sólo recuerda horas y horas de dolor y que cuando, por fin, el ginecólogo ayudó alumbrarme ya estaba exhausta.

Todo marchaba según lo previsto hasta que con el paso del tiempo se percató de que “algo” no iba bien; transcurrían los meses y yo, con nueve, todavía no mantenía ni la cabeza ni el tronco como otros niños de mi misma edad. Me llevó al pediatra y éste la derivó a un psiquiatra quien me diagnosticó “ un retraso” y aconsejó matricularme en “El Monte Coello” que era una especie de colegio para niños con Síndrome de Down.

Ella acudió al lugar indicado pero, con la extraña intuición que sólo una madre puede tener, supo que aquel sitio no era el adecuado para mi... Exactamente no sabía lo que podía padecer su hijita pero lo que vio en ese colegio ¡no era!

Fue gracias a una vecina, la cual le dijo que el hijo de su prima parecía tener lo mismo que yo, que acudió al rehabilitador que trataba a ese niño. Él fue quien informó a mi madre de lo que me afectaba: una Parálisis Cerebral Infantil seguramente causada por un sufrimiento fetal al nacer. Desde entonces mi madre, lejos de lamentarse y amilanarse, cogió al toro por los cuernos y luchó por mi independencia como persona.

En 1974 di mis primeros pasos casi a la misma vez que empezaba hablar. Con 5 añitos andaba sola y hablaba por los codos. Empecé la EGB en el Colegio de Educación Especial San Juan de Dios en 1975 a la par que acudíamos a diferentes profesionales en Madrid y Barcelona. Desde que tengo uso de razón recuerdo las largas y pesadas sesiones de ejercicios que mi incansable madre me hacía en casa; la carrucha (me cogía los pies para que caminara con las manos) y sus enfados para que las abriera bien... los collares de macarrones... las pompas de jabón... el soplo de velas...

El último tratamiento que tuve la suerte de probar fue el Método Tómatis (Barcelona 1991) con 21 años.

Terminé la EGB con 14 años, el bachiller con 19, la Formación Profesional (Jardín de Infancia) con 22 (a esa misma edad también me saqué el carnet de conducir) y la Universidad (Trabajo Social) con 25. Decidí optar por esa carrera porque deseaba AYUDAR a madres que, como la mía, estarían pasando un calvario pensando que serían de sus hijos en un futuro. ¡Y qué mejor ejemplo que el propio! Pero la sociedad es tan injusta que jamás me dieron la posibilidad de demostrar mi valía como profesional en el campo de lo social. Puesto que ya daban por hecho mi incapacidad, nunca llegué a pasar las entrevistas personales, pese a sacar las mejores notas en las pruebas teóricas pues prejuzgaban sin haberme dado siquiera la oportunidad de probar si aquel juicio de valor se correspondía con la realidad o no.

No obstante, tal y como mi madre me había inculcado desde muy temprana edad, no desistí de mi empeño y con 27 años empecé a trabajar en una Asesoría Jurídica. Mis primeras funciones fueron realizando fotocopias, imagino que porque no se fiaban de mi (risas), luego me mandaron a copiar datos a un ordenador, después me hicieron cargo de la facturación interna de la empresa y por último acabé como responsable del departamento de facturación al completo. Me subieron el sueldo y me compré una casa.

En 1998 me independicé con mi pareja y dos años después dí a luz a un niño varón sano pese a la no recomendación de algunos médicos pero, sobre todo, al desaconsejo de mi madre. En aquellos momentos no entendía la postura de mi madre... Ella, que siempre me había inculcado que “si quiero puedo” me vetaba mi gran sueño: SER MADRE. Pero ahora que lo soy entiendo que sus razones eran miedos... miedo porque sabía que ser madre era una vocación sin descanso y en esa batalla no podría protegerme.

Actualmente trabajo media jornada; no es en el campo social pero he aprendido a ver el lado positivo de las cosas; gracias a eso tengo calidad de vida, la cual baso en el tiempo que puedo dedicarle a mi hijo y a mis ejercicios. En el año 2000 cumplí mi gran sueño: SER MAMÁ y, viéndolo crecer como persona, me reconforta intuir que lo estoy haciendo bien... Aún me quedan algunos sueños por cumplir como aprender a nadar, escribir un libro, seguir educando en valores a mi hijo y crear una asociación para ayudar a esas madres a reivindicar los derechos de sus hijos con PCI. Son bastantes sueños pero... ¿qué sería de esta vida sin ellos?

http://latierradelossuenos.com/noticias/ser%20madre%20con%20paralisis%20cerebral%20infantil.html

martes, 17 de mayo de 2011

DESAHOGO...

     Siempre he hallado gran alivio escribiendo lo que me sucede; contando cómo me siento me desahogo... me consuelo... y, cuando termino, es como si encuentrase la tranquilidad al final del camino.
Llevo ya varios días angustiadísima, ya no por el mero hecho de aquello que antañe a mi hijo sino, por no tener refugio donde protegerme.

En verano del 2009 Humberto tuvo una primera crisis de ansiedad estando en el apartamento del sur y coincidiendo con la muerte de Michael Jackson que le originó vómitos y taquicardia. Todo empezó cuando le preguntó a mi cuñado de qué había muerto el cantante y éste le contestó que "de repente"...

Al parecer se acostó pensando que si la gente moría sin causa aparente a él también podría pasarle lo mismo. A partir de ese momento casi que se obsesionó con el tema de la muerte y me hacía preguntas tales como: "¿a dónde vamos cuando fallecemos?", "¿qué se siente al morir?", "¿el cuerpo se queda igual, lo único que yo dejo de pensar pero lo estaré viendo todo?"
Yo intentaba explicarle que la muerte era algo natural... que todos tenemos que morir algún día pero siempre hay una causa para ello... que nadie muere de repente... etc. Pero mis aclaraciones parecían no satisfacerle del todo y siempre pedía más razonamientos que él pudiera entender.

En septiembre de ese mismo año, fuimos derivados a la psicóloga de la Seguridad Social  para nos ayudase a solventar su "somatismo"; ésta nos dijo que, durante la exploración, había visto que también tenía problemas en sus relaciones sociales (amigos del colegio) y consideraba este asunto más vital. Yo le comenté que desde el curso 2007/2008 mi hijo había estado sufriendo acoso escolar por parte de un grupo de niños de su edad, que lo insultaban, le pegaban, etc. y que, incluso, la tutora de estos niños lo había humillado delante de los demás tachándolo de mentiroso, diciéndole que toda la culpa era suya y amenazándolo con llevarlo a un internado. Ocho o nueve meses después le dio el alta...
He de decir que los problemas de intimidación, si bien disminuyeron, no se solucionaron del todo hasta que al año siguiente amenazé con denunciar a inspección educativa.

No sé cuándo comenzaron lo que él llama "sus manías"... Repetir varias veces la fecha de caducidad de los productos, colocar sus zapatillas de una manera determinada, cerrar la verja que da al garage si la encuentra abierta, o preguntarme constantemente si no le va a pasar nada ni se va a morir si no lleva a cabo esas manías... Lo que si sé es que han ido de mal en peor... Ha hecho un par de aluciones al  suicidio pero sin tener conciencia de ello, o sea, me llegó a decir que a veces querría dormirse y no despertar en una semana para así no pensar en sus manías porque lo estaban volviendo loco. ¿Se pueden llegar a imaginar lo que supone para una mamá oir eso de un niño con diez añitos? Me vi impotente... frustrada... pero tuve que sacar fuerza de flaqueza para reprimir mis lágrimas, protegerlo con un abrazo que duró minutos y prometerle que todo se iba a solucionar... Que su mamá siempre estaría ahí  para ayudarlo...

El 17 de febrero acudimos a una psiquiatra infantil particular. [Menos mal que nos dio cita para dos meses después y pude ahorrar los casi 200€ de la consulta (risas)]  Después de tres horas su diagnostico fue "un gran cuadro de ansiedad con trastorno obsesivo convulsivo leve". Nos mandó una analítica, un electrocardiograma y un tratamiento con un fármaco para la ansiedad social.

En el trabajo no puedo llorar... Cuando llego a casa coincido con mi pareja, así que tampoco puedo... Podría aprovechar cuando se ausenta para ir a recoger al enano en el cole pero, teniendo en cuenta que éste se encuentra a unos 30 metros de casa, sería imposible purificar por completo mi padecer. Además, cuando llega el enano me gusta estar radiante de felicidad y llena de alegría; obviamente no quiero que me vea moqueando y con los ojos morados de llorar... En fin, que todo son obstáculos para un simple desahogo... Tendré que esperar a que me visiten tiempos mejores y espero no tarden mucho, jeje...

jueves, 24 de febrero de 2011

MÉTODO VOJTA: ESPECIALMENTE INDICADO PARA NIÑOS CON PCI.

Václav Vojta, neurólogo y neuropediatra, nacido el 12 de Julio de 1917 en la República Checa, descubrió la Locomoción Refleja y fundó el método de Diagnóstico y de Terapia Vojta.

Buscando un tratamiento para niños con paralisis cerebral, descubrió que se desencadenaban unas reacciones motoras repetidas en el tronco y las extremidades, a partir de unas posturas y con unos puntos de estimulos.Dedujo que lo que ocurre en la parálisis cerebral es un bloqueo funcional del desarrollo motor.

Con esta terapia se estimula al cerebro para que active los patrones motores innatos que el niño tiene almacenados y pueda usarlos como movimientos coordinados en tronco y extremidades.

La terapia Vojta se puede aplicar a cualquier edad, pero cuanto antes se empiece el tratamiento, mucho mejor.

Conseguimos los siguientes efectos:

-Actuamos sobre la musculatura esquelética.( columna, cabeza, manos..)

-Trabajamos la zona orofacial ( succión, deglución, habla...)

-Respiración

-Sistema nervioso vegetativo ( funcion vesical, intestinal, irrigacion de la piel ...)

-Percepción ( reacciones de equilibrio, orientación espacial...)

-Psiquismo ( mejor control emocional...)

Aplicaciones de la terapia:

-Alteraciones de la coordinación central en lactantes.

-Parálisis cerebral.

-Espina Bífida.

-Enfermedades musculares.

-Escoliosis.

-Displasias de cadera.

-Problemas de respiración, deglución y masticación.

Contraindicaciones:

-Infecciones agudas e inflamaciones.

-Osteogénesis imperfecta ( huesos de cristal ).

-Algunas enfermedades cardiacas.

Para que la terapia sea eficaz, debe aplicarse varias veces al dia ( hasta 4 ) y cada sesión dura entre 5 y 20 minutos. Por este motivo los padres juegan un papel muy importante, ya que son coterapeutas, junto al fisioterapeuta que sigue toda la evolución y tratamiento.

Los niños expresan con llanto la activación terapéutica que es necesario provocar, pero después de un periodo de acostumbramiento ese llanto no es tan intenso, por lo que no hay que pensar en ningún momento que al niño se le haga ningún daño.

Es muy aconsejable la relación y el diálogo con otros padres que han realizado o realizan la terapia para poner en común sus experiencias y compartir sus inquietudes.


QUÉ HACER POR SU HIJO...

Qué hacer por su hijo con lesión cerebral o retraso mental, deficiencia mental, parálisis cerebral, epilepsia, autismo, atetosis, hiperactividad, síndrome de déficit de atención, retraso en el desarrollo, síndrome de Down...
Glenn Doman

Es "el libro" sin duda, para quienes quieran conocer y comprender mejor la organización neurológica. Cómo y por qué trabajar con niños con disfunciones en su sistema nervioso, disfunciones tan variadas que van desde la parálisis cerebral hasta las dificultades de aprendizaje. Y que, al fin y al cabo, se hallan todas en el mismo sitio: el sistema nervioso.

Esto no quiere decir que estos problemas tan dispares se trabajen de la misma forma. De aquí surge la importancia de conocer en profundidad el desarrollo infantil y el nivel que ha adquirido cada niño en cada una de las áreas del mismo.

Glenn Doman nos cuenta cómo tomó conciencia de la importancia de este hecho y cómo fue esto lo que dio un giro a su vida profesional y al concepto obsoleto de tratamiento que hasta entonces se venía realizando y que aún hoy, después de más de 50 años, por desgracia sigue vigente.

Si quieres conocer mejor las bases de la organización neurológica sobre la que se fundamenta no sólo el método Doman, sino muchos otros que han ido surgiendo posteriormente, no dudes en leer este libro.

Su estilo directo y ameno hacen que sea recomendable tanto para profesionales de la salud y la educación, como para padres.

sábado, 6 de noviembre de 2010

EL PRODIGIOSO HECHO DE SER MADRE...




Aún me quedan algunos sueños por cumplir pero el más extraordinario ya lo he conseguido: SER MADRE.

 Recuerdo cuando me hice la prueba con el predictor... Sólo tenía dos días de falta pero algo me decía que dentro de mi la "semillita" ya había germinado, de manera que ese día fui a trabajar como cualquier otro pero, con una diferencia, llevaba encima el pequeño cachivache que confirmaría mi sospecha.
Todas mis compañeras esperaban fuera del baño mientras yo, sentada en el vater, me disponía a inundar aquella cosa. Entre los nervios y la ansiedad casi no doy en la diana con el chorro y faltó poco para tener que salir a comprar otro predictor (risas). El minuto siguiente me pareció eterno....
Cuando aparecieron las dos líneas azules indicadores de que el resultado era positivo, tuve que volver a leer las instrucciones de  la prueba porque, pese a mi presentimiento, bien es cierto que no me considero bruja y no las tenía todas conmigo. Una vez reeleído el prospecto y mirado cincuenta mil veces el predictor me dije: "¡Dios mio, estoy embarazada!"  
No me lo podía creer... Salí del baño con una sonrisa de oreja a oreja y fue entonces cuando todas mis compañeras empezaron a gritar de alegría.

 No quise decir nada en casa hasta confirmar mi embarazo mediante analítica aunque debía esperar una semana porque para que sean fiables tenía que poseer suficiente GCH (una horrmona especial) en la sangre. Pero, para bien o para mal, tuve que acudir al materno al día siguiente ya que esa mañana, al orinar, tenía manchas de sangre en el salvaslip...
Allí, al saber que sólo tenía tres días de falta, el médico dijo que el análisis seguramente saldría negativo con lo cual no haría falta una inspección interna por parte de un ginecólogo pues lo más probable es que fuera a venirme la regla. Cual fue su asombro cuando la enfermera, al cabo de 45 minutos, se le trajo con el resultado: POSITIVO

Me hicieron una exploración pero no vieron nada anormal... Aún así me mandaron hacer reposo relativo con un dignóstico de amenaza de aborto.

Recuerdo que ese día le había dicho a mi madre que antes de ir a trabajar iría al médico porque la tos, que tenía desde hacía una semana, no se me quitaba. Al verme llegar a casa tan temprano me preguntó con cara de asustada: "¿Qué haces aquí tan pronto, qué te dijo el médico?" a lo que yo, con ese humor que siempre me caracteriza, contesté: "Na... mira tú... vas al médico por una cosa y te descubren otra... ¡vas a ser abuela!"
La imagen de ese momento jamás se me olvidará en la vida porque se puso tan amarilla que pensé iba a darle algo. Luego dijo: "La que se nos viene encima..." y se fue hacia el salón. A excepción de los amigos, nadie en casa expresó una "inmensa" alegría por el hecho pero, en esos momentos, lo primordial no era cómo se sintieran los demás... Lo verdaderamente trascendental para mi era ese hijo que ya crecía en mi vientre...

Después de eso vinieron semanas de analíticas, pruebas de azúcar, visitas médicas, etc. Mi madre decidió que, si tenía que hacer reposo, lo mejor era me quedara en su casa y así evitar realizar esfuerzos innecesarios. Benditas mamás, qué haríamos sin ellas, siempre están ahí pese a todo lo que tienen que tragar...
Estuve en "clausura" un mes y medio entero y yo seguía manchando... Tenía ya casi tres meses cuando un día se me estofaron los bigotes y decidí que ya era hora de irme a mi casa. No por nada en especial... Sólo necesitaba retomar mi vida habitual, si tenía que abortar prefería hacerlo con tres meses y no más tarde. Así que cogí mis bartulos y regresé a mi hogar con todas las posibles consecuencias. No trabajaba fuera de casa, aún estaba de baja, pero dentro... Ufff, dentro de casa no paraba la pata y tal como empecé a manchar dejé de hacerlo.

A partir de ahí tuve un embarazo fuera de lo habitual. Sin malestar... sin hinchazones... sin vómitos, sólo tenía naúseas si habría la nevera por la mañana, de manera que mientras Alberto me preparaba el desayuno yo me encerraba en la habitación hasta que ya podía ir a zampármelo. Luego bajaba a esperar la gua-gua que me llevaría hasta la zona donde trabajaba. Solía reirme y decir que si no fuese porque llevaba meses sin caer mala no diría estuviera embarazada.

Todavía no habíamos decidido qué nombres le pondríamos al bebé. Además de porque cuando me hacían una eco, siempre estaba enseñándonos el culo y no sabíamos el sexo que iba a tener, porque cada vez que sacábamos el tema nunca había consenso. Yo estaba tan segura que sería un niño que le propuse Alberto un acuerdo: si era niño yo elegía su nombre y si era niña lo elegiría él... Pero no picó (risas)

 A las 16 semanas por primera vez sentí unas burbujitas en mi vientre y supe que eran las pataditas de mi bebé... Y, justo, ese mismo día me llamaron para recoger la prueba de la amiocentesis que me habían practicado dos semanas antes. El resultado fue: .... UN VARON NORMAL.
¡¡Por fin sabíamos su sexo!! Y, por fin, después de mucho debatir decidimos llamar a nuestro hijo HUMBERTO...

Hago memoria y me sonrío al recordar cómo le gritaba "¡¡Humbertooo, vamos al aguaaa!!" cada vez que me disponía a darme un bañito de espuma y el muy jodio empezaba a moverse como si entendiera. Luego, al pasar el agua calentita por mi barriguita, la acariciaba y le decía... "Esto es el agüita mi vida" y él se quedaba quieeeeeto, quieeeeeto, parecía que se relajaba y todo, jeje... Siempre estaba hablándole y le hacía partícipe de todo lo que sucedía alrededor. También le ponía música de Los Pecos y de mi  Luismi, así me salió de enamoradizo y sensible, jaajaja... Si lo llego a saber me pongo a bailar salsa, aunque no sé qué hubiera sido peor.

A los cinco meses de gestación, en septiembre de 1999, compré mi primer coche. Un peugeot 206 de color azul marino el cual conducí hasta el día que rompí aguas. Yo, por aquel entonces, trabajaba de auxiliar administrativa en una gestoría dedicada a tramitar escrituras y tenía un jefe que se portó conmigo maravillosamente siempre. Se llamaba, bueno y se llama, Enrique Bañares y recuerdo que durante todo mi embarazo no se cansaba de advertirme que si necesitaba días para descansar o lo que fuera que bastaba con hacérselo saber, y, de hecho, a partir de mi séptimo mes de gestación un par de veces tuve que llamar a la empresa para comunicar que no podía acudir porque me había pasado toda la noche vomitando los peazos bocadillos de chorizo revilla que cenaba.

Mi parto estaba previsto para el día 8 de febrero mediante una cesárea programada pero, estábamos en la primera quincena de enero y yo apenas podía dormir por las noches dadas las molestias que sentía en los riñones. Al visitar al ginecólogo me dijo que eran contracciones pero que no me preocupara. Recuerdo que el viernes 21 de enero fui a trabajar pero con la idea de decirle a mi jefe que iba a coger la baja porque ya no aguantaba más. Mi sorpresa fue que ese mismo día a las 21.30 de la noche rompí aguas alumbrando a mi pequeño un 22 de enero a la 00.55 de la mañana...

jueves, 28 de octubre de 2010

LE PUEDE PASAR A CUALQUIERA PERO...

... ¡¡me sucedió a mi!!
El día dos de octubre tuve un accidente doméstico y me quemé tooooda la frente, parte del labio, del ojo, del pecho y la muñeca derecha.

Resulta de que me compré la thermomix en abril porque me pareció muy útil dado que paso mucho tiempo entre fogones y la maquinita me ahorraba tiempo y calderos. Antes me pasaba 15 minutos picando y troceando verduritas y demás hiervas y, encima, los pedacitos no me quedaban tan chiquititos como yo quería. Ahora, y gracias a este invento, pico, trituro, bato, etc, en tan solo unos segundos y lo hago todo en el mismo sitio, jeje... Además, desde que la uso, mi dieta alimentaria es más variada dada la enorme cantidad de recetas que existen por la red. Ayer mismo hice unas berenjenas con carne picada y tomatito que... uhmmmm, ¡¡estaban de rechupete!!.

El único handicap que le veo a mi maravilloso robot de cocina es que tiene poca capacidad a la hora de hacer caldos o patajitos y de ahí mi accidente doméstico...
El sábado día dos estaba manos a la obra con un hermoso potaje de judías y, aparte del medio litro de agua que aconsejaba la recetita, añadí 300 litros más para hacer los 800 que era el máximo que se podía agregar aparte de las verduras. ¿Qué pasó? Pues que no me di cuenta de que al echarle las judías ese tope iba aumentar... Encima esa vez, antes de batirlo, no retiré con el cucharón los dos platos que previamente aparto para Alberto porque él prefiere comerse el potajito entero y no molido. Así que entre una cosa y otra, se unieron una serie de factores que hizo que al batirlo me saltara todo el caldo hacia la cara.

Ni grité, ni me asusté, ni hice ningún gesto. Mi reacción fue bajar la cabeza, cerrar los ojos y no soltar el cubilete hasta que vi que mi hijo, que estaba detrás de mi, huyó de la cocina gritando ¡¡mamá sal!! Mi temor era que si soltaba el cubilete éste saltaría de la tapa con lo cual el potaje reventaría en todo su explendor y podía quemarlo.
Hasta ese momento no había sentido ningún daño, seguramente por el hecho de estar más preocupada en que no le sucediera nada a mi hijo, pero después fue tal el dolor que sentí que no podía parar de gritar ¡¡me quemé, me quemé... me duele, me duele!!

Mi pareja, que no conduce, llamó a mi hermano que vive en la misma zona para que nos llevara a urgencias. Pero yo no podía aguantar el tremendo dolor que sentía, pese haberme puesto una toalla mojada en la frente, y decidí salir a la calle a buscar un taxi. En ese momento me importó un carajo las pintas que llevaba... Una larga camisola de playa, sin sujetador y en zapatillas de andar por casa... Lo único que quería era llegar lo antes posible al Centro de Salud y que me aliviaran, aunque fuese un pizquito, aquel sufrimiento tan grande...

A Dios gracia por el camino nos encontramos a mi hermano que nos llevó hasta allí, porque no hallábamos taxi alguno, (está claro que cuando se los necesita no aparecen). Durante el trayecto no dejé de llorar y mi pequeño asustado al ver, por primera vez en sus diez añitos de vida, a su madre inmersa en un paño de lágrimas me ofreció una toallita impregnada en alcohol que había cogido de casa, para que la oliese. Tal cosa es lo que yo hago con él cuando se siente fatigado o con mal estar... Mi niñito tuvo la delicadeza de llevarme "el remedio casero" pensando que iba a ir bien en aquellas circunstancias. Es un primor...

Llegamos a urgencias, me curaron, me pincharon un nolotil y de vuelta a casa batí el potaje que había quedado a media... Tenía el presentimiento de que si no cogía al toro por los cuernos ese mismo día, me costaría mucho más agarrarlo otro día.


viernes, 16 de julio de 2010

NOTICIA SOBRE FOLTRA

El Hospital Nacional de Parapléjicos y su Fundación para la Investigación y la Integración, impulsada por el Gobierno de Castilla-La Mancha, organizarán el primer ensayo clínico destinado a evaluar los efectos de la hormona de crecimiento (GH) en lesiones medulares traumáticas en fase crónica.

Este ensayo clínico cuenta con financiación de la Dirección General de Terapias Avanzadas y Trasplantes, del Ministerio de Sanidad y Política Social y se realizará en 76 pacientes. Se trata de un ensayo clínico controlado con grupo placebo cuya duración de la intervención y del seguimiento es de un año.
Los objetivos del experimento son evaluar, a corto y medio plazo, la eficacia y seguridad a nivel clínico, de un tratamiento de un año de duración basado en dosis exógenas diarias de hormona del crecimiento (GH), complementario al tratamiento habitual de rehabilitación, en pacientes con lesión medular cervical y dorsal (C4-D12) de más de 18 meses de evolución.

El ensayo se realizará en "ciego", esto quiere decir que un grupo de los pacientes reciben la hormona de crecimiento y otro grupo reciben el placebo. Los pacientes, los médicos y los fisioterapeutas no conocen en que grupo se encuentra cada uno de los pacientes incluidos.
La evolución "ciega" garantiza que las evoluciones sean más correctas. Es importante que el ensayo permita conocer el grado de eficacia del tratamiento para, en caso de resultados positivos, poder extender el tratamiento a más pacientes. El tratamiento de rehabilitación será el mismo en los dos grupos de pacientes.
Los pacientes que se incluirán inicialmente en este ensayo serán personas con lesión medular incompleta (ASIA B y C). El responsable del Ensayo es el Dr. Antonio Oliviero y participan todos los servicios del Hospital Nacional de Parapléjicos.

Una mamá orgullosa...